A la piedra solita también se le asocian otros beneficios físicos, más allá de los espirituales o mentales. Debido a su capacidad bloqueadora, esta gema se puede usar para tratar trastornos y algunos dolores del cuerpo. La sodalita también es capaz de controlar y regular el metabolismo, de ayudar a limpiar el sistema linfático (y por tanto de mejorar el estado de salud y la circulación) y de desinflamar la hinchazón producida en el cuerpo causante de algunas enfermedades, ya que, según cuenta la experta Helena Galiana en su libro ‘Piedras y cristales’, «es una piedra que potencia la autocuración, que purifica el cuerpo y que se puede utilizar en todo tipo de dolores».
También se dice que la piedra solita mejora la calidad del sueño.